domingo, 29 de julio de 2012

El Síndrome de Popescu

Lissandro Popescu
Confieso que no pocas veces siento la envidia del provinciano por el inmediato acceso que en Madrid o Barcelona tienen a espectáculos de primer nivel (estoy pensando en el montaje de Follies, del Español, que no iba a venir de gira por Granada aunque el bueno de Mario Gas no hubiera sido destituido por sus problemas con la Botella). Pero, mira por donde, de vez en cuando Granada se convierte en capital teatral de primer orden y me imagino envidiado por los pobres madrileños que no pueden ver el gran montaje que yo tengo al lado de casa. Sí, de vez en cuando: al menos cada vez que hay un estreno de Lavi e Bel.  Tres espectáculos consecutivos de matrícula de honor sólo los hace esta gente. Cabaret Liquido  y  La Barraca del Zurdo se ganaron mi admiración y mi futuro interés por esta compañía, pero el Cabaret Popescu me convierte en irredento admirador, ciego prosélito y, si hace falta,  violento defensor  de este manantial inagotable de talento. Y que conste que estoy siendo objetivo.

La Chana Popescu, Juan Parejo Popescu y Anyolí Popescu
En Cabaret Popescu, Lavi e Bel rescata números y personajes de los montajes anteriores para hacer algo distinto, entre otras cosas porque ahora tú eres parte del espectáculo. No por haber visto Cabaret Líquido has visto Cabaret Popescu: Hay mucha diferencia entre un refrito y un Renacimiento.

Roberto Popescu
El espectador desprevenido, mientras le pican su entrada, va con la idea de que tras la cena viene la función, pero la función, amigo mío, ya ha comenzado, la fábrica de personajes está a pleno rendimiento: porteños bravucones, delirantes artistas “de Lusssena”, locazas adorables, percusionistas aflamencados procedentes de otra galaxia y tiernas jorobaditas  te reciben con besos y abrazos, te llevan a tu mesa, te preguntan por la salud, te hacen mimitos y te traen comida. La trouppe revolotea entre las mesas mientras la gente se acomoda y te convierte en parte del espectáculo, te invita a jugar y juegas. Y entre plato y plato, se van sucediendo los números. Como la sorpresa es gran parte de la gracia, prefiero no contar nada del contenido. Sí puedo decir, porque es algo que sabe todo el que haya visto los espectáculos anteriores, que los miembros del reparto, todos, emplazan en la perfección su talento para este género y que el responsable de todo esto (que andaba por allí, discretamente, entre las mesas) ha creado un estilo de espectáculo propio, encantador y divertidísimo, que merece no un premio Max, sino uno por año. No se puede hacer mejor.
EL Kiki Popescu

Y así más de cuatro horas pasan en unos minutos. Y el espectador, al terminar, desarrolla algo parecido al Síndrome de Estocolmo, pero distinto. El Síndrome de Popescu: Cuando termina el espectáculo nadie te retiene, pero no te quieres ir, porque sientes que no hay mejor plan que quedarse a vivir siempre con esta panda de locos arrebatadores.

Desde el jueves, la Señorita Doolittle va por la casa cantando por Gardel y Cole Porter, andando a lo egipcio, haciendo ruiditos de radio vieja y soplando en una botella. Dice que no piensa parar hasta que volvamos al Popescu. Tendremos que volver.

lunes, 14 de marzo de 2011

Honrado

Por Josué Moreno llego a conocer este esclarecedor artículo de Lucas León Simón.

La cursiva es mía.


"Julio Anguita o porque no todos los políticos son iguales


Cuando José María Aznar y Felipe González nos dictan al común de los ciudadanos una lección de indecoro e insolidaridad, cuando nos enteramos que María Dolores de Cospedal gana al año 241.000 € con el cobro de tres sueldos públicos, cuando sabemos que el presidente de la Diputación de Castellón no tiene mas remedio que declarar un patrimonio de 3,9 millones de euros cuando hace cinco años no declaraba ninguno, nos enteramos que, de manera totalmente accidental, se ha sabido que hace siete años Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante”.


Genio y figura. Julio Anguita viene a demostrarnos que el dicho populista de “todos los políticos son iguales” no se verifica, al menos en su totalidad. Que hay distintas formas de ser y estar en la política, de entender los compromisos éticos y ejemplarizantes de un cargo público y que la erosión que afecta a nuestra moral pública tiene un freno.

No todo es poder y dinero. Tengo la fortuna de ser amigo personal y haber sido de un equipo de gobierno de Julio. Conozco la sobriedad espartana de su espíritu. Se que en pocas personas se verifica una mayor consecuencia entre lo que dice y piensa y su modo de vida. Nunca había acabado de entender por qué considera un punto de felicidad dormir la siesta en verano sobre una manta tendida en el suelo, ni por qué su mayor consideración del lujo y del ocio es jugar una partida de dominó al atardecer, cuando está de vacaciones. En esta dura mitología del capitalismo, Julio juega contracorriente. Y su compromiso consigo mismo y con la sociedad, gana.

Julio Anguita hace suyo el lema de Ghandi de “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir”. Y desde su antisimetría con el político al uso nos aporta soluciones a nuestros graves problemas con la ética y la estética del cargo público.

Maestro vocacional, traslada la pedagogía a cualquier escenario, y cuando la acción política diaria, quema y unta, Julio la quiere convertir en lección a pequeña y gran escala.

Los ideólogos y profetas de la modernidad, reunidos en torno a un gran medio informativo nacional, pensaron que lo invalidaban para la política cuando acuñaron aquello de “honrado pero desfasado”. Su huella llegó hasta el Parlamento en voz de algún replicante “moderno”. ¡Bendito desfasamiento!

Es decir, exentos de las jactanciosas modernidades de los políticos pendientes de la dieta, la nómina y el futuro cargo en el Consejo de Administración de cualquier sucursal del Gran Capital, Julio Anguita, sin contárselo a nadie, y mucho menos a esos sistemas mediáticos que encubran la vulgaridad y el populismo, le había dado una soberana patada en el culo al sistema. ¡Métanse su degradante paga vitalicia donde les quepa! "

sábado, 26 de febrero de 2011

La Preciadilla Estatuilla

Que sí. Que siempre es igual. Que va uno con la mejor intención y acaba mascando ortigas. Pero no puedo evitarlo: Los Oscars tengo que verlos. Además, que este año el nivel es bastante más alto que el año pasado. Y, sobre todo, este año no hay premio para Sandra Bullock.

Ya sea pagando o sindelinquiendo he conseguido ver las diez películas nominadas a mejor ídem y alguna más con nominaciones en otras categorías, así que me dispongo a hacer sesudos comentarios… bueno, mejor lo dejamos en poco más que “me gusta / no me gusta” :

LAS DIEZ NOMINADAS (Por Orden alfabético, para no ofender):

127 HORAS. Nada. Que no. Que no hay película aquí, hombre. Hay un videoclip de quince minutos hasta que el chico queda atrapado. Luego una hora tediosa, que hay que trufar de sueños (que se supone que no vamos a caer en que son sueños) para darle más movimiento a la cosa, incluyendo tres minutos horripileibol, y luego otro videoclip de quince minutos ¿Que se tuvo que cortar el brazo? Pues vale. Pero no da para una película. Danny Boyle debería revisar un par de cintas de John Ford, por aquello de que la cámara no debe ser protagonista.

CISNE NEGRO. La historia no vale nada, pero tardas una hora en darte cuenta. Si no fuera por las interpretaciones, especialmente la de Natalie Portman, claro, y algunas buenas ideas de la puesta en escena, serían cien minutos perdidos.

EL DISCURSO DEL REY. Vayan por delante mis prejuicios: si lleva el sello British voy predispuesto a que me guste. Pero es que esta vez hay motivos, y muchos. El guión, la banda sonora, la extraordinaria atención a los pequeños detalles de ambientación y vestuario, todos los actores, todos. Uno de los pequeños detalles: contratar a Claire Bloom para que haga de reina madre: tiene una o dos frases, uno o dos planos, pero ES la reina madre.

LA RED SOCIAL: Es exacta, es impecable, es matemática, es fría. Una historia sobre la ambición, la envidia, la avaricia, la ira, la soberbia… ¿hacían falta más pecados capitales para que David Fincher se diera cuenta que había que dirigirla con un poco más de pasión? A todo el mundo le gusta mucho esta peli. A mi poco.

LOS CHICOS ESTÁN BIEN. Es de esas películas que dejan claro que solo un cerebro menor puede considerar a la comedia como un género menor. Y aunque no es tan cómica como pretenden venderla, cuando se pone dramática no dramatiza. Me estoy metiendo en un jardín. Debería tener más nominaciones, especialmente para su directora y guionista.

ORIGEN. Disfrutar como un enano con una película de acción y ciencia ficción con un guión inteligente y todos los demás ingredientes a la altura, justifica sus nominaciones, aunque me temo que se va a llevar menos Oscars que “Aquí viene Condemorr”

THE FIGHTER. Esta bien, no digo que no. Pero dentro de unos meses no se acuerda de ella ni la madre del director. Los actores, eso sí, estupendos.

TOY STORY 3. Aquí me juego la amistad de Cinemadreamer... Que sí, hombre, que es muy buena. De lo mejor que he visto en animación. Y ya que han de ser diez las nominadas, esta lo merece más que algunas del grupo.

VALOR DE LEY: Terminada de ver hace unas horas, sigo boquiabierto y aun no consigo encajarme la mandíbula en su sitio. Los hermanos Cohen han cogido una buena película de John Wayne y la han convertido en una obra maestra, mucho mejor que la original (esto me va a costar una colleja de mi señor Padre). Qué peliculón. Que la veas. ¿Qué a ti las del Oeste no…? Me da igual: que la veas. Cómo planifican estos dos, cómo encuadran. Qué buen gusto en el guión, en el ritmo, en la dirección de actores, en la ambientación, en la banda sonora. Ese Jeff Bridges, la madre que lo parió.

WINTER´S BONE. Cine negro rural. Curiosa. Merece la pena verse, pero no creo que sea para nominarla a mejor película, con la de guión adaptado va que arde. Nada que objetar a las de interpretación.

Y ahora, ¡tachan, tachan!, EL VATICINIO (que este año no tiene mérito, porque casi tods los ganadores están más cantados que La Bien Pagá). Voy sólo con algunas nominaciones, para no aburrir a los pocos que no se hayan aburrido ya:

MEJOR GUIÓN ORIGINAL: A falta de ver la de Mike Leigh, va a ganar EL DISCURSO DEL REY, aunque tendría su punto que ganara Los Chicos Están Bien para darle un disgusto a unos cuantos reaccionarios.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO: Va a ganar inmerecidamente LA RED SOCIAL por ese guión no frost, cuando hay mucha más vida en los moribundos pistoleros de los hermanos Cohen. O con lo bonito que sería ver las lágrimas de felicidad de Cinemadreamer cuando Toy Story se llevara este premio.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: Dificil, pero creo que será MELISSA LEO. Las cinco están muy bien.

MEJOR ACTOR DE REPARTO: Todas las papeletas las tiene CHRISTIAN BALE por The Fighter. Y creo que lo merece, pese a que me cae gordo y a que suele actuar pasado de vueltas. Una pena, porque Geoffrey Rush, aparte de tener todas mis simpatías, siempre está perfecto y resulta particularmente inolvidable en El Discurso del Rey.

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL: Parece que la cosa está entre Natalie Portman (que hace un espléndido trabajo en el cisne negro, con una preparación física brutal, según dicen) y Annette Bening (que siempre está estupenda, que es una actriz como la copa de un pino y que cada vez que la nominan le pone dos velas negras la pitonisa Lola). Por la ley de la compensación, que en esto de los Oscars funciona y mucho, me voy a arriesgar y apuesto por ANNETTE BENING. Aunque puede que gane la Portman, y Bening tendría que seguir esperando. Pero si eso ocurre, si existe Dios algún día hará reventar la falla de San Andrés por semejante agravio. Y si no lo hace Dios lo hará Warren Beatty.

MEJOR ACTOR PRINCIPAL: Chupao: COLIN FIRTH por El Discurso del Rey. Pero me quedo con la sensación de que habría sido más adecuado que Firth ganase el año pasado por Un Hombre Soltero y este año Jeff Bridges por Valor de Ley. Bardem, con su maravilloso trabajo, no va a ganar. Una pena, porque la Señorita Doolitle estaría bailando la conga hasta Semana Santa y hay cosas que me gustaría ver antes de morir.

MEJOR DIRECTOR: Imagino que será TOM HOOPER por El Discurso del Rey, pero yo se lo daba a los Cohen, por aquello de que su peli no va a ganar.

MEJOR PELÍCULA: EL DISCURSO DEL REY, que es la que yo quiero que gane. Si gana Valor de Ley, me sorprenderá pero no me cabrearé. Si gana La Red Social por mí ya que nos gobierne a todos Gadafi, total…

Bueno, ya está. Me ha quedado un poquito largo. Pero más largo era Avatar y bien que os la tragasteis. Ni acordarme quiero.

Un video curioso: Valor de Ley Vs. Valor de Ley

lunes, 14 de febrero de 2011

El humo ciega tus ojos

Hoy publica El País que los responsables del musical Hair, que se representa en Barcelona, han sido amonestados porque los actores fuman en escena. Hace unos días, hablando con una actriz de las muchas buenas que da esta tierra, surgió la duda sobre si la última reforma legal impediría incluir cigarros encendidos en los montajes teatrales. Yo me posicioné rápidamente con una sonrisa de suficiencia: “No, mujer, no puede ser. Eso sería como detener por escándalo público a los actores que hagan un desnudo en escena. O como si a Montserrat Caballé le miden los decibelios por si supera los niveles de ruido permitidos por la Ley. Sería absurdo” Bueno, pues hoy, dejando de lado la lógica jurídica y cogiendo el BOE, descubro que yo estaba equivocado. Prohibir que un actor, por exigencias del libreto - que en determinados casos son exigencias indispensables para dar realismo histórico o sociológico a lo que se está representando - , encienda un cigarrillo en escena es Ley. Es absurdo, pero es legal. A continuación, el rollo jurídico:

"" Artículo 7.- Prohibición de fumar

Se prohíbe fumar, además de en aquellos lugares o espacios definidos en la normativa de las Comunidades Autónomas, en:

a) Centros de trabajo públicos y privados, salvo en los espacios al aire libre.

(...)

v) Salas de teatro, cine y otros espectáculos públicos que se realizan en espacios cerrados.””

Es absurdo, pero sí: Si fumas en escena, de acuerdo con el artículo siete de la ley, tal como queda redactada tras la reforma, el actor estaría conculcando los apartados a y v del artículo 7. Incluso (esto es interpretación mía, ya puestos a nadar en el más absoluto desquiciamiento) el empresario o el director estaría forzando a fumar a sus trabajadores, lo cual supongo que estará aún más castigado. Esto es una imbecilidad, y lo digo como convencido no fumador.


Es cierto que el problema tiene una solución fácil: Fingir la acción, fumar cigarrillos especiales, que no contengan tabaco, pero que tengan una combustión semejante a los cigarrillos de verdad, del mismo modo que cuando el personaje bebe whisky el actor bebe té o agua tintada (bueno, hay actores que exigen que sea whisky de verdad, y del bueno, pero eso es otra cuestión). Imagino que esto hará tiempo que se viene haciendo. Estos días en el Teatro Español de Madrid, el elenco de Un Tranvía Llamado Deseo fuma – y mucho – en escena, así que tengo que suponer que es falso tabaco.

Nunca he fumado. No me gusta que mi casa huela a tabaco. Y odiaba tener que meter toda la ropa en la lavadora después de pasar un rato en un bar. Pero en los lugares públicos nunca me ha molestado especialmente el humo de los demás, salvo cuando el ambiente se recargaba demasiado. Si sólo pienso en mí, estoy encantado con la nueva ley: las pocas molestias que me causaba el humo de los demás han desaparecido. Pero si pienso en la colectividad, en el conjunto de derechos en colisión en este asunto, me surgen dudas sobre la perfección de la norma. No sé si ha legislado en exceso. Siempre es igual: si no nos quedamos cortos es porque nos hemos pasado.


Y volviendo al teatro, ya que el legislador se ha preocupado tanto de los efectos nocivos que puedan tener cuatro, cinco, diez cigarrillos consumidos en un lapso de dos horas ante cientos de personas en un espacio de varios cientos de metros cuadrados, ¿por qué no legisla contra el humo ese de las narices para hacer niebla falsa de teatro, que se parece tanto a la niebla como yo a Brad Pitt, con el molesto ruido silbante de su maquinaria y su aún más molesto olor entre crematorio y fogata de vertedero, y que hace toser a los de las primeras filas más que una novicia en un fumadero de opio?


Y todo esto justo ahora que Sara Montiel va a hacer su regreso triunfal a los escenarios con su espectáculo “Mascando chicle de nicotina espero/ al hombre que yo quiero”. Mecachis.

jueves, 6 de enero de 2011

¿Por qué desapareceron los dinosaurios?

Mar Delgado y Esaú Dharma cierran su participación en el Notodofilm con esta bellísima fábula futurista. De premio.

Psicokillers

Arrasando en el Notodofilm: Mar Degado, Esaú Dharma y otros delincuentes armado y pelgrosos.

Monstruos en las alcantarillas

Serie B en treinta segundos de la mano de Mar Delgado y Esaú Dharma:

Adivina quién viene a cenarte esta noche.

Mar Delgado y Esaú Dharma siguen elevando el nivel del Notodofilm:

miércoles, 22 de diciembre de 2010

ÚLTIMA HORA

Un corto de 30 segundos de los grandísimos Mar Delgado y Esaú Dharma, futuros ganadores - en varias categorías - del Notodofilm de este año. ¿El chico es Hugh Jackman, no?

viernes, 10 de diciembre de 2010

La Educación Sentimental

Tan acostumbrados a que la televisión sirva su ración diaria de violencia fanática, ambición especuladora y vacuos modelos de conducta, es un placer ver como un hombre se baja de todos sus pedestales para gritar al mundo su puro, rendido y absoluto amor.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cuatro horas y a casita

No sé si este tipo es un genio o un cuentista, pero durante nueve minutos y medio me ha mantenido ilusionado. Más de lo que consiguió Avatar, por ejemplo.

Pues venga: mañana que todo el mundo llegue a las 11:00 al trabajo con este video en el pendrive para ponérselo al jefe. Mira que si está de acuerdo...

jueves, 2 de diciembre de 2010

El abrazo de Thomas

En 1972, Thomas, un joven cantante alemán, intentó ingresar en el Conservatorio de Hannover. La normativa del centro impidió que fuera aceptado. La razón que le dieron fue que no podía cursar piano complementario porque físicamente no podía abarcar el teclado del piano. Pero Thomas no se desanimó.

A día de hoy Thomas Quasthoff es uno de los intérpretes más destacados de su generación, estrella de la Deutsche Grammophon y reclamado por teatros de ópera y Festivales de todo el mundo. Para llegar a eso, Thomas dejó de lado la opinión del Conservatorio de Hannover, que lo inadmitió por razones que nada tenían que ver con su voz y comenzó sus estudios con una profesora particular. Al mismo tiempo estudió derecho y trabajó como locutor de radio, cantante de jazz en locales nocturnos y, con el tiempo, profesor de canto.

Los aficionados y entendidos en ópera ( no soy ni lo uno ni lo otro) lo tienen por uno de los referentes actuales del bel canto. Aplauden su trabajo y reclaman su presencia y sus grabaciones. No les importa que los brazos de Thomas no puedan abarcar el teclado de un piano. No les importa que a la madre de Thomas le prescribieran talidomida durante el embarazo y que por eso Thomas, como otros miles de niños de su generación, naciera con una grave malformación física, llegando a la edad adulta con la estatura de un niño y unos bracitos apenas formados, demasiado pequeños para abarcar el teclado de un piano.

Como descanso de su ingente producción operística y puede que añorando sus tiempos de Jazzman, Thomas publicó hace unos años un magnífico disco de standards de jazz bajo el título de Watch what happens y ahora estrena Tell it like it is, en el que versiona éxitos de jazz, soul, blues y rock realzándolos con la maestría de su voz. Reinterpreta a Tina Turner (I can’t stand the rain), iguala ( y puede que mejore) la intensidad dramática de B.B. King en Send me someone to love, se ríe del mundo versionando el polémico Short people (gente bajita) de Randy Newman y añade una más a la ya larga lista de grandes versiones de Georgia on my mind. Un disco para comprar.

Y este hombre no pudo acceder al conservatorio porque sus bracitos no podían abarcar el teclado de un piano. De nada valía que su voz tuviera la fuerza de mil brazos y la caricia de las manos más suaves. Una ciega decisión de un tribunal de mentes cortitas, discapacitadas para apreciar el talento de este tío tan grande.

sábado, 13 de noviembre de 2010

¡Que le corten la cabeza!

“ ... Y dijo el Sentido Común: Todos estos mandamientos teatrales se resumen en uno: No aburrirás al prójimo” Poco de este catecismo (que, vale, me acabo de inventar) conocen los responsables de la versión de María Estuardo de Schiller que padecimos la otra noche en el teatro Alhambra. No sería justo no valorar el trabajo de algunos de los actores de la compañía – no todos - y el buen planteamiento escenográfico, sencillo y efectivo. Pero, al margen de eso, se queda uno con la duda de a qué viene tomarse el trabajo de montar este espectáculo, porque lo que al parecer es lo único que se quiere contar (que el poder corrompe, que la política atrae a las alimañas y tal) queda claro en cosa de diez minutos, y los interminables noventa restantes es solo dar golpes en el mismo yunque. La modernización visual de la corte Isabelina, si bien responde al deseo de abaratar costes, permite el interesante juego de las cámaras de video y las proyecciones al fondo del escenario. Pero hay moderneces que no y que no: ¿Cuando dramatúrgicamente me viene bien hago que los personajes se comuniquen graves cuestiones de Estado por carta manuscrita que tarda semanas en llegar, y al rato, porque también me viene bien, les hago salir con una grabadora digital en el bolsillo? ¡Venga, hombre! Otra: dos caballeros discutiendo de alta política de repente se agarran y comienzan a bailar un tango mientras siguen su conversación. Son esas pequeñas cosas que hacen que el espectador desee estar en el dentista en lugar de en su butaca. El video de la obra es mejor que la propia obra. Curioso.

Pastillas para el corazón.

Berlanga esta malito. Muy malito, al parecer. Pero aún le sobran ganas de hacer algo por los demás si se lo permite la salud. Por eso ha dado su imagen a la campaña de Médicos Sin Fronteras para la venta de caramelos de menta con los que se ayuda al tercer mundo. Se venden en farmacias. Un euro, una caja. No parece mucho, pero parece que sí es mucho. A Don Luis lo han tenido que doblar porque ya no le queda voz. Pero aún le queda mucho corazón.

Venga, todo el mundo corriendo a la farmacia.

martes, 26 de octubre de 2010

La Balada del Lanzador de Cuchillos

Acompañados por la siempre grata presencia del Vizconde de Aixa Bindt, la señorita Doolitte y yo estrenamos el abono del Teatro Alhambra a lo grande... y con assento granaíno.

Me dicen lenguas autorizadas que el programa de este año del Teatro Alhambra se ha visto resentido por la crisis, de forma que la habitual presencia del CDN, la Abadía, El Español y otros nombres de fuste ha sido sustituida por compañías locales y regionales más baratas, aunque no necesariamente peores. Y si hay una compañía local que, bregando con todas las dificultades de una empresa privada, le moja la oreja a euromillonarias compañías públicas y privadas, es Lavi e Bel. Los ganadores del premio Max por “Cabaret Líquido”, estrenan este en año en casa “La Barraca del Zurdo”.

La obra cuenta la historia (¿Apócrifa? Me aseguran que no, pero no sé si creérmelo.) de la Trouppe de El Zurdo, un lanzador de cuchillos, y su amada Aurora, padres, abuelos y bisabuelos de artistas de circo y variedades. La historia de los cien años de esta familia sirve para contar la historia de la España del siglo XX vista desde un carromato de feria: la República, las Misiones Pedagógicas, la guerra civil, Lorca, el exilio, más guerra en Europa, los brazos abiertos de Iberoamérica, el retorno del exiliado. Una historia llena de lágrimas bajo el maquillaje.

Si Cabaret Líquido era un montaje esencialmente cómico, La Barraca del Zurdo opta sin complejos por la emoción, por cogerte desprevenido el pellizco. Y lo consigue con un buen texto y un director que sabe cuanto bueno puede exigir de cuatro actores, que cantan y bailan y componen tipos a velocidad de vértigo, intercambiando personajes entre sí como malabaristas que se cruzan bolos, lanzando al patio de butacas puñales de buen teatro que siempre dan en el blanco.

Especialmente memorables son las escenas de dos personajes duplicadas, pero interpretadas de forma sutilmente distinta, por los cuatro actores, las escenas de cuatro personajes en las que éstos van saltando de un actor a otro, y la escena del abrazo a los abuelos, en la que un mismo actor interpreta a abuelo y nieto, solo con ponerse a medias un abrigo.

Puede que la crisis haya quitado relumbrón al programa del Teatro Alhambra, pero con compañías como Lavi e Bel no necesito grandes divos de Madrid o Barcelona para comprobar lo que aleja la palabra lanzada por una mano diestra, los saltos mortales que puede dar el corazón del público sin moverse del asiento o cuánta vida puede haber en la manga de un viejo abrigo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Clase

El programa de Wyoming te puede gustar más o menos, pero este video merece la pena ser visto, porque recoge varias de las intolerables reacciones que varios energúmenos enfundados en Armani han vomitado en las últimas horas con motivo del nombramiento de nuevos ministros. En el video están a partir del minuto cuatro. Lo que hay antes son las alabanzas y críticas de rigor. Pero a partir del minuto cuatro comienza la vergonzosa descalificación de mujeres por el mero hecho de ser mujeres. No vamos a aprender nunca. Esto no es una cuestión política, ni de izquierda o derecha, esto repugna al más mínimo sentido del decoro. Las declaraciones se comentan ellas solitas:




Y desde anoche no se me quita esta canción de la cabeza:

viernes, 15 de octubre de 2010

Españolito que vienes al mundo...

Cuando la Señorita Doolitle rebusca en nuestra modesta biblioteca, formada por aportaciones de ambos al haber común, acrecentada ahora con carácter de bien ganancial y fruto en definitiva de un delito de bibliofilia del que ambos somos coautores pero que, injusticias procesales de la vida en pareja, sólo a mi se me imputa cuando empieza a faltar espacio para necesidades de segundo orden, cuando la Señorita Doolitle rebusca en nuestra biblioteca, decía, en ocasiones lo hace al grito de “¡Necesito literatura femenina!”, lo que indefectiblemente abre un debate en el que la mayoría de los participantes – es decir, ella – afirma que por supuesto que hay una sensibilidad distintiva inequívoca en los textos escritos por mujeres y que hay que ser muy burro pero mucho para no apreciar la diferencia, mientras que una minoría – es decir, yo – afirma que tener pechos sólo es una circunstancia verdaderamente relevante en literatura si tamaño de éstos dificulta el acceso al teclado del ordenador. No niego que, por ejemplo, a Pardo Bazán le influyera el hecho de ser mujer, pero no en menor medida que el ser gallega, o de buena familia, o incapaz de enfundarse la talla 38. Al margen de discusiones domésticas sobre las que el tiempo me dará la razón – para eso están los biógrafos – y que reflejo aquí con la sola intención de meterme una mititilla con la hermosa hacedora del aire que me rodea porque hace mucho que no lo hago y la blogosfera lo estaba echando en falta, lo cierto es que debo agradecer a la Señorita Doolitle el descubrimiento de Almudena Grandes y la novela que, por el momento es lo mejor que he leído este año: El Corazón Helado.

No es fácil hacer una sinopsis de las novecientas páginas de El Corazón Helado sin contar partes que no deban desvelarse, opinión no compartida por el autor de la reseña de la contraportada de la edición de Tusquets, que no tiene reparo en chafarte la trama de las primeras cuatrocientas páginas y luego se fuma un puro. Qué manía hay ahora de contar los argumentos para atraer a un público que precisamente por eso debería perder todo el interés. ¿Habéis visto últimamente algún trailer de cine?: “Nadie sabía en el motel que el asesino era Norman Bates disfrazado de su madre...” Es para morirse.

Bueno, a lo que iba, que llevo tiempo sin entrar aquí y se me acentúa la logorréa dactilográfica: cumpliendo el vaticinio de Machado, una de las dos Españas ( o acaso las dos) hiela el corazón de Álvaro al descubrir un pasado familiar vergonzoso, una fortuna cimentada sobre el material de derrumbe de los perdedores de la Guerra Civil, un patriarca semidiós, intachable, que oculta a un monstruo sonriente y satisfecho. Y con esta trama familiar que tiene algo de Shakespeariana, y con una estructura complejísima para el escritor pero que fluye con frescura para el lector, Almudena Grandes nos recuerda unas cuantas cosas de nuestra historia que no conviene olvidar.

Cosas como la Ley de Responsabilidades Políticas, que amparaba la requisición y subasta de bienes de «las personas, tanto jurídicas como físicas, que desde el primero de octubre de 1934 y antes del 18 de julio de 1936, contribuyeron a crear o a agravar la subversión (sic) de todo orden de que se hizo víctima a España», las que hubieran «ocupado cargos políticos durante el Frente Popular» o, simplemente, las que se hubieran «declarado públicamente a su favor». Esta Ley, que repugna al más primario sentido común, permitía y permitió a los afectos el régimen quedarse con cuantas propiedades de los vencidos se les antojaron, especialmente con las de los exiliados que, ignorantes de todo, en algunos casos sólo décadas después tuvieron noticia del expolio. Y aunque teóricamente estuvo en vigor de 1939 a 1945, la Ley siguió dando su negro fruto hasta bien entrados los años sesenta gracias a la connivencia de funcionarios y fedatarios que, untados o amenazados, estampaban su firma junto a fechas falseadas.

Cosas como La División Azul, con la que franco consolidó su política de acercamiento y fricción lingual al trasero hitleriano, enviando al frente ruso, a la muerte o a la mutilación por congelación, a los más afectos a su cruzada. Quizá sentía que aún habían muerto pocos españoles por él o contra él. La División Azul fue una ridícula parodia de brigada internacional en lucha contra el demonio comunista que sólo sirvió para que murieran en el norte de Europa jóvenes falangistas que se habían librado de morir en casa y para que muchos izquierdistas españoles, camuflados bajo la camisa azul, se pasaran al soñado enemigo comunista, que tardó en meterlos en campos de concentración menos de los que se tarda en contarlo.

Cosas como el poco conocido (vamos, yo no lo conocía) golpe del General Casado: meses antes de caer Madrid, socialistas y comunistas se lían a estacazos por un quítame allá esas tendencias bolcheviques. Y el ejército de Franco, a las puertas de la capital, se partía de la risa y esperaba. Una historia tan absurda que solo podía ser española.

Cosas como la vida en el exilio francés, puede que más cruel que otros precisamente por estar tan cerca. La contradictoria añoranza del exiliado político, el “Ni muerto vuelvo yo a ese país cuya ausencia me está matando”, el ultimo desencanto al comprobar que los vencedores de la segunda guerra mundial no iban a continuar su tarea liberando a España del fascismo porque ya no les hacía falta y porque la lengua del caudillillo había virado hacia otros traseros más convenientes.

Novela en fin política (“Sí, ¿y qué?”, diría la autora con desenfado de chulapa), sobre la alargada sombra de la Guerra Civil, sobre los que la perdieron, y sobre los que no la ganaron.

jueves, 26 de agosto de 2010

Esta versión sí que iria a verla.

Sí, pero que Charles Bronson y Bruce Lee se queden en su casa.

viernes, 30 de julio de 2010

La solución

Todos sufrimos a diario el acoso telefónico de empresas que creen que despertarte de la siesta es la mejor forma de ganar tu confianza. Solucionemos el problema. Sigamos al maestro Seinfeld:

martes, 20 de julio de 2010

Cultura Jeneral

Pido disculpas a mi señora madre y a los otros dos o tres que siguen este blog por el periodo de ausencia, pero hace como un mes vi el video que inserto a continuación y me quedé catatónico, con hilillo de baba y todo. Juzgad vosotros mismos:

Es un video de la Iglesia Adventista Me hago adventista pero ya. Me han convencido.